Los docentes e investigadores Javier Jiménez y Alba Pupo.
Los docentes e investigadores Javier Jiménez y Alba Pupo.
Foto
Cortesía

Share:

Del Caribe a Chiapas: dos voces de Barranquilla llevarán la músicas del Carnaval al XVII Congreso de la IASPM-AL

Javier Jiménez García y Alba Pupo García representarán al Caribe colombiano en uno de los principales encuentros latinoamericanos dedicados al estudio de las músicas populares

Hay músicas que suenan y se escuchan, como también hay músicas que, además, cuentan historias, esas son las músicas de carnaval. De igual forma, hay fiestas que se celebran y hay otras que, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en verdaderos archivos vivos de la memoria de un pueblo. El Carnaval de Barranquilla pertenece a esa segunda categoría.

A finales de septiembre, dos investigadores y docentes vinculados a la investigación y estudio de las músicas tradicionales del Caribe colombiano, llevarán parte de esa memoria hasta San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México, donde entre el 28 de septiembre y el 2 de octubre de 2026 se realizará el XVII Congreso de la Rama Latinoamericana de la Asociación Internacional para el Estudio de la Música Popular (IASPM-AL).

Lea aquí: Tres barranquilleras representarán a Colombia en competencia internacional de robótica

Se trata de uno de los espacios académicos más importantes de América Latina, para la exposición, discusión sobre las músicas populares y sus relaciones con la sociedad, la cultura, la historia, la política, los territorios y las comunidades. La edición de este año tiene como título: 'Ética, política y música popular' y reúne investigaciones procedentes de distintos países y campos disciplinares del conocimiento.

La convocatoria permitió seleccionar 269 trabajos, organizados en 18 simposios. Detrás de esa cifra hay una diversidad de investigaciones, de preguntas sobre las músicas latinoamericanas: sus memorias, sus transformaciones, sus conflictos, sus formas de circulación, sus vínculos con las identidades y, especialmente, las tensiones que atraviesan las prácticas musicales contemporáneas.

De interés: ‘Los Hermanos Márquez y su son de Cuba’, en la sesión ‘Amigos de la Música’, este 27 de septiembre

En medio de esa conversación multidisciplinar académica de investigadores latinoamericanos, aparecerán dos voces provenientes del Caribe colombiano. Una de ellas será la del investigador, músico y docente Javier Jiménez García, quien participará en el Simposio 9, 'Música y fiesta', con la ponencia 'Las Danzas de Relación en el Carnaval de Barranquilla: estudio musical y etnográfico sobre narrativas, simbolismo y tradición'. Así aparece registrada oficialmente en el listado de trabajos aprobados del Congreso.

La otra voz, será la de la investigadora y docente Alba Pupo García, quien participará en el Simposio 11, 'Mujeres que Re-suenan: género, territorio y comunidad', con el trabajo 'Entre tambores, pitos y cantos: La mujer como sujeto sonoro en el carnaval de Barranquilla'.

Dos investigaciones distintas. Dos miradas con enfoques diferentes. Un mismo territorio sonoro y un escenario antropológico común: el carnaval.

Lea también: La identidad del Caribe llega a la Galería Lincoln con la exposición ‘Caribe en Tejidos’

Cuando las danzas cuentan

En el caso de Javier Jiménez, la investigación parte de una expresión particularmente significativa del Carnaval: las danzas de relación.

Danzas que narran: el Paloteo, los Coyongos y la Danza de los Pájaros o el Imperio de las Aves, no son únicamente grupos de personas que bailan coreográficamente durante la fiesta. Son manifestaciones en las que música, movimiento, oralidad, teatralidad, personajes y los versos, se entrelazan para construir relatos. Relatos asociados al territorio, a la historiografía, al ecosistema, la flora, la fauna, sus vivencias y costumbres.

Son, en cierta manera, teatros danzados, o danzas teatralizadas que tejidas por la música como venas comunicantes, cuentan historias, narran vivencias. Y desde allí, reside precisamente el interés de la investigación: comprender qué ocurre con estas manifestaciones cuando una tradición que durante generaciones ha sido transmitida fundamentalmente desde la oralidad y la práctica comunitaria debe enfrentarse a las transformaciones del Carnaval contemporáneo, comercializado.

La investigación de Javier está basada en el Imperio de las Aves.

Porque el problema ya no es solamente conservar una danza. La pregunta es qué sucede con ella cuando el Carnaval crece, se institucionaliza, se convierte en espectáculo, adquiere nuevas dimensiones económicas y turísticas y entra en contacto con las dinámicas de la modernidad y la comercialización.

El propio Simposio 9 de IASPM-AL plantea precisamente este tipo de interrogantes. Sus organizadores señalan que las fiestas latinoamericanas son espacios donde las músicas refuerzan identidades y cosmovisiones, pero también escenarios de disputa, negociación y confrontación entre distintos actores sociales, políticos, y económicos. Al mismo tiempo, advierten sobre los efectos que procesos como la modernización urbana, el consumismo acelerado, la patrimonialización, la turistificación y la festivalización pueden incidir sobre las prácticas festivas.

Es en ese territorio de tensiones donde se ubica la investigación de Jiménez. No se trata, entonces, de mirar estas danzas como piezas congeladas de un pasado folclórico, sino como manifestaciones patrimoniales vivas que deben negociar permanentemente su lugar dentro del Carnaval contemporáneo.

De interés: Alfonso De La Cruz presenta su nuevo libro ‘Entre razón y poder’

La mujer también es sujeto sonoro

Desde otra perspectiva, pero partiendo igualmente del Carnaval de Barranquilla, Alba Pupo García llevará a Chiapas una pregunta que durante mucho tiempo estuvo parcialmente invisibilizada: ¿qué lugar han ocupado las mujeres en la construcción sonora de nuestras músicas populares?

Su ponencia, 'Entre tambores, pitos y cantos: La mujer como sujeto sonoro en el carnaval de Barranquilla', hace parte del Simposio 11, dedicado precisamente a las relaciones entre género, territorio y comunidad.

La investigación pone la mirada sobre la participación femenina en las músicas tradicionales y populares del Caribe colombiano y, particularmente, sobre el proceso mediante el cual las mujeres han venido ocupando espacios de creación, interpretación, liderazgo y representación dentro del Carnaval.

La docente e investigadora Alba Pupo abordará el papel de la mujer en la escena musical del Carnaval.

La transformación resulta significativa. Mujeres que durante mucho tiempo estuvieron invisibilizadas, asociadas principalmente a determinados roles dentro de la fiesta han ido conquistando progresivamente otros espacios musicales y dancísticos: interpretan instrumentos, dirigen agrupaciones, cantan, bailan, crean y asumen responsabilidades que históricamente estuvieron mayoritariamente ocupadas por hombres.

La pregunta deja entonces de ser solamente “¿dónde están las mujeres en el Carnaval?” y empieza a ser otra: ¿cómo han transformado las mujeres el paisaje sonoro del Carnaval al convertirse en sujetos activos de producción musical?

Lea aquí: Alex Martínez presenta el sencillo ‘La reina del Instagram’

Barranquilla en conversación con América Latina

La presencia de estos dos investigadores en Chiapas adquiere una dimensión que va más allá de sus respectivas ponencias. El Congreso de IASPM-AL no reúne únicamente estudios sobre canciones o géneros musicales. Su convocatoria propone pensar las músicas populares desde las tensiones éticas, sociales, históricas, culturales y políticas que atraviesan la vida de los pueblos latinoamericanos.

En sus diferentes simposios aparecen investigaciones sobre género, territorio, historia, comunidad, sociología de la música, archivos y memoria, producción musical, circulación, tecnologías, identidades, políticas culturales y fiestas, entre muchos otros asuntos. El programa refleja, en ese sentido, una concepción de la música popular como fenómeno masivo social y cultural contemporáneo, no como objeto aislado de las realidades que la producen.

Eso hace especialmente significativa la presencia del Caribe colombiano en el XVII congreso. Porque Barranquilla llega a Chiapas no solamente con sus músicas, danzas y ritmos. Llega también, con sus investigaciones, historias para contar y compartir. Llega con sus tambores, sus pitos, sus cantos, sus versos y sus cuerpos danzantes. Llega con una tradición que ha sabido sobrevivir precisamente porque ha sido capaz de transformarse.

De interés: Presentan plaquette de poemas ‘La belleza sentada en las rodillas’, en La Cueva

Del reconocimiento patrimonial a las preguntas del presente

El Carnaval de Barranquilla fue proclamado por la UNESCO en 2003 como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad y posteriormente inscrito, en 2008, en la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Ese reconocimiento internacional puso al Carnaval en un escenario mundial. Pero el patrimonio no termina cuando llega el reconocimiento. Es allí donde empieza otra responsabilidad: preguntarse, ¿qué ocurre con aquello que se declara patrimonio, cuando continúa viviendo en el presente y en las tenciones con lo moderno y lo futuro?

Las investigaciones de Jiménez y Pupo se sitúan precisamente en esa zona. Una serie de preguntas por las danzas, sus músicas y sus relatos. Otra por las mujeres, su participación, sus tambores, sus flautas de millo y sus voces en un escenario donde históricamente ha brillado el hombre.

Bandera de la danza de relación 'El imperio de las aves', fundada en 1930.

Ambas, sin embargo, terminan encontrándose en un mismo punto: la necesidad de comprender el Carnaval como una cultura viva construida desde el pasado con sus tenciones permanentes con la modernidad, la innovación y el futuro. Una cultura de la tradición que se conserva, pero también se transforma y se resignifica. Que recuerda, pero también se reinventa y se recrea. Que reproduce tradiciones, pero al mismo tiempo negocia con la modernidad y el futuro, con las nuevas condiciones sociales, económicas y culturales de una fiesta viva como el carnaval.

El Caribe que viaja en la memoria

Quizá por eso, resulte simbólicamente poderoso que dos investigadores del Caribe colombiano lleguen a San Cristóbal de Las Casas a esas tierras centroamericanas donde hace ya muchos años, la cumbia y el porro colombiano, han conquistado una audiencia de muchos seguidores, y es que las músicas populares latinoamericanas nunca han respetado demasiado las fronteras. Viajan. Se desplazan con los músicos, con sus familias como migrantes, con los discos, con la radio, con los carnavales y con la memoria. Y cuando llegan a otros territorios, no permanecen intactas: dialogan con otras músicas, otras historias y otras formas de comprender el mundo.

Lea también: ‘Llueve sobre Babel’, la apuesta colombiana para los Premios Óscar 2027

Eso es, finalmente, lo que hará posible este encuentro académico. Que desde Chiapas se pueda escuchar un poco la historia, sus visiones y la sonoridad del carnaval de Barranquilla. Que los tambores y flautas de millo del Carnaval, entren en conversación con otras músicas de América Latina.

Que las danzas de relación puedan ser comprendidas no solamente como una expresión local, sino como parte de una gran conversación continental sobre memoria, identidad, patrimonio, género, territorio, poder y transformación cultural. Y que dos investigadores del Caribe colombiano lleguen allí para recordar algo fundamental: que nuestras músicas no solamente acompañan las fiestas. También cuentan y narran quiénes somos.

 

Por Javier Jimenez Garcia

Más sobre este tema: